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Cómo la maternidad me enseñó a quererme


Me he estado preguntando esta semana: por qué no escribí el año pasado sobre el Día de las madres? 

Mi respuesta fue clara: no pensaba tocar el tema de la maternidad en el blog escudándome en querer mantener mi enfoque hacia la moda, aunque estoy segura de que la razón más fuerte que tuve fue, porque a nivel subconsciente, quería evadir un tema que envuelve una realidad por la que muchas madres pasamos luego de dar a luz a nuestros hijos.

La maternidad ha sido el regalo más grande de mi vida! Exactamente como muchas mamás me decían antes de que mi hijo naciera, ser madre es algo indescriptible, un sentimiento inmenso que se queda corto con lo que cualquier mujer pueda decirte. Es tal cual como imaginaba que sería! Lo que no me esperaba era la forma en que la maternidad me enseñaría a valorarme y a quererme. 

Siempre como mamás nos ponemos a un lado, dándole prioridad a otras cosas que consideramos más importantes. Trabajamos duro por construir un hogar seguro, estable, repleto de amor para llenar con él a esas mini personitas que se vuelven nuestro motor y que han llegado a casa para alegrarnos la vida. Hacemos todo por ellos, lo necesario y más para lanzarlos fuertes y seguros a la vida. Pero algunas, -me atrevería a decir que una buena parte- nos perdemos a nosotras mismas en el camino.

Después de algún tiempo de cuidar y criar a estos chiquitines que amamos con todo nuestro ser, empezamos a dudar de nuestras capacidades y de todo lo que tenemos para ofrecerle al mundo, más allá de los muros de la maternidad. Nos preocupamos tanto por llenar y nutrir a los miembros de nuestro entorno familiar que sin darnos cuenta, terminamos vacías e inseguras de nuestro propio valor. 

Creo que uno de los mejores regalos que podemos ofrecer a nuestros retoños es modelar su curiosidad, pensar en como sería ser una persona llena de sueños, fortalezas y debilidades, un aprendiz de por vida que estuviera siempre innovando. Empecé a entender entonces que para ser una madre amorosa no tenía que sumergirme por completo en los intereses de mi principito, sino más bien darle las herramientas necesarias para desarrollar los suyos y así poder dedicarme a mis propias pasiones. De esta forma comprendí que a medida que mi hijo viera una mamá feliz y no resentida, comprometida y a gusto con su vida, él estaría feliz y completamente a gusto con la suya. No es egoísta ser una persona que se deleita en los hijos pero que no renuncia a todo lo que tiene porque se reserva un poquito de tiempo para ella...

Hubo un período de mi vida en el que tuve mucho estrés y ansiedad. Mi hijo me vio vivir así. Pero comprendí que no prosperaría si no empezaba a valorarme un poco más. Necesité internalizar que yo importaba también y que si no empezaba a amarme, sería incapaz de ofrecer a quienes estaban a mi alrededor el amor, apoyo y ternura que esperaban de mí. Cómo resurgí? Tuve que pulir mi círculo más cercano, empecé a usar más fuerte mi voz y a hacerme sentir adonde me dirigía y decidí nutrirme en varios aspectos: mental y espiritualmente a través de la lectura; personalmente realizando cursos de emprendimiento y físicamente hidratándome con mucha más agua al día, ejercitándome y durmiendo adecuadamente en las noches. 

Esto ha sido todo un proceso y el trabajo continúa. Pero hoy en día, ya más relajada con la crianza, puedo reír y disfrutar más con mi retoño. Gracias a cada kilo que gané durante el embarazo, a cada desvelo, a mi cicatriz por la cesárea, tengo un muchachito cariñoso que me llena de besos y sonrisas y que ha sido mi mejor maestro, el que me ha hecho evolucionar y crecer como persona.

Así que para todas ustedes, mamás en pleno y mamis del mañana que me leen: recuerden amarse y rescatarse. Feliz día!

Besos,

Charlotte

I have been thinking this week: why I didn´t write about Mother´s Day last year? 

The answer was simple: I didn´t want to talk about motherhood on the blog to keep my focus on fashion, but honestly I knew the strongest reason was, deep in my heart, I wanted to evade a topic that involves a reality many mothers have lived after giving birth our children.


Maternity has been the greatest gift I have received in my life! Exactly like a lot of mommies told me before my son was born, becoming a mother is something indescribable, as I imagined it would be, a huge feeling that doesn´t have explanations. What I didn´t expect was the way it taught me to love myself.


As moms, we give priorities to different aspects we consider more important than ourselves. Always working hard to build safe and stable homes, full of love to fill with it those tiny people and mini engines that are a part of us and arrived to the family to make us happier. We make the impossible and more to throw them out to life, ready and secure of themselves. But in the meanwhile, some women -I dare to say too many- get lose along the way.


Years after taking care and raise those beloved offspring, many females begin to doubt about the abilities we have to offer to the world, beyond the walls of motherhood. We worry for nourishing all the family members that surround us that we don´t realize we finish empty and insecure about our worth at the end.



The best presents we can give our kids is to model their curiosity, what it looks like to be a life-long learner who will always be innovating, a whole person with strenghts, weaknesses and dreams. Keeping that in mind I understood that I could be a loving mother without being completely immersed in my son´s interests, but to teach and give him the necessary tools to develop them and only that way I could get into my own passions. If my son began to see his mommy was happy and not resentful, a woman who enjoyed her life and felt fulfilled and engaged with it, he would become a full, independent and joyful boy.

Diving into my past, there were a couple of years I lived anxious and stressed. Maybe my child didn´t comprehend that situation, but he watched me. And I recognized I wouldn´t thrive and overcome that period if I didn´t take actions, stopping those negative feelings and beginning to value my person. I had to realize I matter too and that if I didn´t love myself I wouldn´t be able to spread the affection, support and tenderness my family was expecting from me. How did I reappear? I had to refine my inner circle, to raise my voice wherever I went, feed myself in various aspects: mentally and spiritually by reading; personally, taking some business courses and physically by training, hydrating my body (increasing my water consumption) and getting adequate sleep at nights.

This has been a whole process that hasn´t finished yet. But nowadays, more relaxed with parenting, I can laugh and enjoy more with my son. Thanks to each kilogram I gained through my pregnancy, the sleeplessness and the scar produced by the c-section, I have a lovely boy who pampers me with hugs, smiles and kisses. Unquestionably, he has been an outstanding master that makes me evolve and grow to be a better person each day.


So, to all the amazing mothers who read me and for those moms-to-be, remember to rescue and love yourselves. Happy mother´s day!

Kisses,

Charlotte
Cómo la maternidad me enseñó a quererme Cómo la maternidad me enseñó a quererme Reviewed by Charlotte on mayo 14, 2017 Rating: 5

2 comentarios:

  1. Bellísimo mensaje. Me encantó cada letra que expresa tu sentir. Felicitaciones en tu día y sigue creciendo como persona, medre y profesionalmente. Te lo mereces!! eres una mujer luchadora!!

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    1. Gracias Yudith! Un abrazo grande!

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Charlotte

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